martes 10 de febrero de 2009

Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución


Campaña
“Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución”
a 5 años de la desaparición de Andrea Noemí López
Y
a 8 años de la desaparición de Rosana Maricel Duarte
invitamos
10 DE FEBRERO A HS 19:30

En Peatonal esquina Mendoza y Muñecas
JUNTA DE FIRMAS POR LA REFORMA A LA LEY DE TRATA

Las Lilith- Feministas Inconvenientes: laslilith@yahoo.com.ar
GIMM (Grupo Independiente de Mujeres Militantes: beatrizo69@yahoo.com.ar
CLADEM (Tucumán): clademtuc@yahoo.com.ar
E-Mail niunavictimamas@yahoo.com.ar
www.campanianiunavictimamas.blogspot.com


Convocan: ATEM “25 de noviembre”, Red No a La Trata , "Seminario de DDHH con perspectiva de género”-Fac. de F y L –UBA Espacio de Construcción Feminista, CATW-Argentina, Feministas en Acción, Mujeres Trabajando, Marcha Mundial de Mujeres-Argentina, Asociación Civil GENERAR, Mujeres del Periódico El Espejo, Mujerío- programa de radio, Maestría y especializació n en Estudios de Familia-UNSAM, Colectiva Feminista La Caldera , Mujeres de Izquierda-Capital, Mujeres Libres, Taller permanente de la Mujer-Librerí a de Mujeres, AMMAR CAPITAL-Asoc. de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos, Mujeres de las Orillas, Revista Baruyera una tromba lesbiana feminista, Fundación Agenda de las Mujeres, CEDEM-San Fernando, Las Lilith-feministas de Tucumán, Grupo Independiente de Mujeres Militantes-Colectiva feminista, CLADEM-TUCUMAN, Feministas independientes.

lunes 9 de febrero de 2009

Los autores del tarifazo

El Periódico de Tucumán (Edición Semanal)
07/02/09


El ejercicio de la memoria es lo que permite a los pueblos no repetir sus errores, y también es el único límite a la permanencia de los responsables.

Cuando el 12 de Julio de 2007 en Sesión Especial Extraordinaria la Honorable Legislatura de Tucumán aprobó el Acta de Renegociación Integral (ARI) con EDET se concretaba un hecho político que resulta ejemplo perfecto de una administración estatal empresario-gubernativa que pone a la política al servicio de los negocios. Veinticinco legisladores oficialistas (ver lista aparte) levantaron la mano sin asomo de debate alguno, a pesar de la indignación que mostraba la oposición.
De los 33 legisladores que votaron, sólo 8 hicieron uso de la palabra, 6 de ellos fueron parte de los 8 que votaron en contra. Ese es el interés que mostró el oficialismo por un tema que hoy desespera al bolsillo de todos los tucumanos.
Antes, se había formado una comisión especial que llevó el irónico nombre de Comisión Especial de Seguimiento y Control de Edet. El miembro informante de esa comisión, Victor Lossi, abrió la lista de oradores con más ironía aún. Dijo, según la versión taquigráfica, entre otras cosas: “Establecimos planes de inversión para resolver la débil estructura del servicio, para lograr una mejor calidad del mismo, y recuperemos así la capacidad del Estado en la orientación y desarrollo de la oferta energética que se necesita”.
Su colega y cómplice Regino Amado lo apoyó: “Estamos asignando herramientas suficientes a la concesionaria para ser traducida en un servicio más eficiente, competitivo y sustentable a favor de los usuarios”. Intervenciones cortas, desganadas. La diástole de la billetera cardíaca gubernamental había ya garantizado los resultados. De nada sirvió que Alejandro Sangenis se aplicara con ahínco a denunciar: “Es fracaso (el convenio) en medio de la opulencia, es prioridad clientelar, es exclusión cotidiana, es preferir el bolsón y la ignorancia de rodillas de un pueblo a darle las infraestructuras necesarias…es la inequidad maldita que sufren los que menos tienen. Yo creo que Alperovich y EDET han cambiado la fórmula de la energía de Einstein. En lugar de masa por velocidad de la luz al cuadrado, ahora es meses retroactivos ilegales por complicidad del Gobierno al cuadrado”.
José Cano lo secundó desgañitándose: “Me parece realmente que este Poder Legislativo esta renunciando por “Obediencia debida” a una facultad indelegable, cuando esto se aplique vamos a ver cuál es la verdad (...) Acá, lo que se hizo es un acuerdo entre Alperovich y la empresa y todo el resto ha sido un mero trámite, porque repito, a EDET le es más fácil financiar campañas políticas que cumplir con el contrato”.
Le siguieron Rodolfo Danesi, Juan Roberto Robles, José Costanzo y Ernesto Padilla desde la oposición. Sin éxito por supuesto. Y puso el broche final el inefable Sisto Terán Nougués como para que la última palabra no sea de los críticos.
Así fue como, en un ratito, condenaron a la sociedad tucumana a pagar, y con retroactividad, todo lo que EDET considere que debemos pagar, según los costos que ellos consideran que tienen. En este tema, la legislatura pasó a funcionar en av. Avellaneda. Fue casi una reunión de directorio.
La administración empresario-gubernativa que maneja los resortes del Estado Provincial eligió claramente atender sus negocios aún a costa de los posibles costos políticos futuros, los que podrían cosechar ahora que la gente se dio cuenta de lo que se pergeñó al promediar el año 2007. La posible pérdida de algunos votos intenta ahora ser exorcizada con un poco de política demagógica y mucho de las arcas estatales. Se subsidiará a EDET, y de esta forma se sostiene el negocio y se atenúan las pérdidas políticas. Es el péndulo de las actitudes del Gran Administrador que debe alimentar tanto los intereses de su mesa de comensales como instrumentar las acciones destinadas a profundizar la dependencia de los más pobres de las dádivas clientelares. Así sostiene la materia prima de su poder, el insumo básico de la otra empresa, la empresa dedicada a ganar elecciones, sin descuidar el objetivo final de toda empresa, las ganancias.
Hacer política hace mucho tiempo que dejó de ser cosa de políticos, y por tanto dejó de ser un arte. Es cosa de ambiciosos empresarios posmodernos a ambos lados del mostrador. En el despacho oficial o en la gerencia general.
Así lo demuestra la posición sostenida por la propia esposa del gobernador y Diputada Nacional Beatriz Rojkés de Alperovich quien en oportunidad de su voto en la Comisión bicameral de seguimiento de las Facultades delegadas al Poder Ejecutivo Nacional, en octubre de 2006, votó en contra de la retroactividad en la renegociación del contrato entre el Poder Ejecutivo Nacional y la Empresa de Transporte de Energía Eléctrica por Distribución Troncal de la Patagonia S.A. Es evidente que en la citada empresa no estaban involucrados intereses económicos ni políticos de su marido.

Guía para volver a votar

Los que votaron por el "SÍ"

Elena Beatriz Alfaro
Roque Tobías Alvarez
Regino Néstor Amado
Beatriz Luisa Avila
Pedro Hugo Balceda
Carlos Rodolfo Canevaro
José Alberto Cuneo Vergés
Oscar Godoy
Ramón Jesús Graneros
Graciela Gutiérrez
Daniel Herrera
Neli López
Alfredo Victor Lossi
Angélica Manzanedo
Jorge Atilio Mendía
Sergio Miguel Miranda
Rodolfo Ocaranza
Antonio Raed
Olijela del Valle Rivas
Aldo Salomón
Ramón Armando Sierra Morales
Sisto Terán Nougués
José Antonio Teri
Marta Zurita
Alejandro Martínez

Los que votaron por el "NO"

José Cano
José Costanzo
Rodolfo Danesi
Ernesto Padilla
Roberto Arnaldo Palina
Juan Roberto Robles
Alejandro Sangenis
Pedro Stordeur

Apostillas. Por Ing. Miguel Ángel Villafañe
Un apretado resumen de los hechos que terminaron con el repetido ataque a los bolsillos de los tucumanos.
- Al momento de privatizarse la EDET (1995), la Provincia ya contaba con la ley de marco regulatorio (Ley 6608) y creado el organismo de control con sus misiones y funciones (Epret), esto es, se encontraban cumplidos los pasos previos exigidos como necesarios para conceder, en gestión privada, un servicio público que a su vez define un monopolio natural.
- Marco Regulatorio: similar al dictado a nivel nacional, salvo por dos singularidades importantes: exigía un plan de obras obligatorio, mientras que a nivel nacional el control fue exclusivamente por calidad (ex-post) y establecía distinta metodología para la adecuación de tarifa, al no fijar el pase directo a tarifa por la variación de los costos externos (pass through), y sí determinaba que “toda” revisión tarifaria exigía previamente ser considerada en Audiencia Pública. Y cuando la ley dice toda, se debe entender toda.
Este apartamiento del marco nacional fue observado por firmas interesadas en concursar, concretamente con el pedido de que expresa y taxativamente se diga que regirá el sistema pass-through. En ese entonces, la respuesta de la Comisión de Privatización fue negativa. Tucumán había elegido otro procedimiento para toda adecuación de tarifa.
- ARI: firmado en el 2007, introduce el sistema pass-through a sólo 10 años de una concesión por 99 años, modificando así un núcleo duro del contrato originario. El marco legal del ARI fue, modificar aquellas cláusulas afectadas por la emergencia (como ser exigencias de calidad, de inversiones, etc), respetando el contrato originario. En Tucumán, a partir del ARI, cabe hablar de un nuevo contrato, en consecuencia se excedieron en sus facultades, introduciendo la cuña de la inseguridad jurídica.
- Epret: la ley de su creación estableció la autarquía del organismo, un Directorio colegiado, designado con acuerdo de la legislatura, con selección de mérito, con estabilidad, todo ello en la senda de contar con un organismo con calidad institucional. La realidad transitó a contrapelo de la inteligencia de su creación, exhibiendo un deterioro progresivo de gestión, instalando en la sociedad la sospecha de haber sido capturado por el controlador, lo que produjo su intervención en mayo de 2005, visto la “anomia y desorden” que exhibía, según lo afirmaba el decreto de intervención. A más de tres años de estos hechos, nada ha cambiado, por el contrario profundiza su deterioro de gestión. Y sin un organismo de control con calidad institucional, el monopolio de la distribución carece de control, no hay “tarifa”, y rige así el “precio” que plantea el concesionario. En este contexto toda revisión tarifaria resulta arbitraria y por ello carente de todo consenso.
- Resolución Epret 563/08: dispone aumento retroactivo a mayo de 2008 por variación de costos internos (VAD). El seguimiento y supervisión de los costos internos del distribuidor requieren, con mayor exigencia, un organismo de control eficaz en su tarea. La intervención del Epret hoy no ofrece garantía de control, al haber desactivado el área a cargo de los “Estudios Tarifarios y Regulatorios” y al no haber instrumentado la contabilidad regulada exigida en el ARI. No cabe hablar de tarifa, porque para tener tarifa debemos recuperar el Epret a los fines de su creación, para ello, en plazo perentorio se lo debe normalizar, dando por concluida la intervención. Mientras, las resoluciones del Epret, en particular las referidas a “tarifa”, serán cuestionadas en su legalidad y carecerán de toda legitimidad social.
- Resolución Epret 475/08: dispone la metodología para aplicar el aumento por disminución de subsidios a la generación, también retroactivo esta vez a octubre 08, según Resolución SEN 1169/08. Fuertemente innovadora por establecer segmentación de la demanda no prevista en el cuadro tarifario de la EDET, nos referimos a los adicionales para demandas que superan los 1.000 kWh/bimestre.
Al respecto, la provincia debe observar que la pretensión de castigar demandas que superen 1.000 kWh/bimestre, y por el castigo, introducir una conducta de menor consumo, significa ignorar la necesidad -por política de salud pública- de morigerar con refrigeración el rigor del clima tucumano, que excede con creces los dos meses contemplados en una excepción instrumentada como paliativo. Tucumán debe plantear una excepción y pasar a 1.500 kWh/bimestre el umbral para aplicar cargos adicionales. Además, la aplicación de la Resolución Epret 475 al introducir segmentación de demanda no prevista en la tarifa vigente (por imperio de la Res. SEN 1169) coloca al usuario tucumano en situación de imprevisibilidad agravada por su carácter retroactivo.
- Resoluciones Epret 563/08 y Epret 475/08: aplicadas en simultáneo como se pretende hacer, introducen un factor de fractura de la capacidad de pago muy dañino para la sustentabilidad del servicio público.
- COROLARIO: el clima de malestar generalizado y el grado de crispación que se observa en la sociedad, requieren medidas que contribuyan a restaurar la armonía social. A tal efecto, resultaría positivo que los órganos competentes del Gobierno provincial establezcan un espacio y un tiempo para revisar lo actuado, disponer medidas que provean calidad institucional al Epret, y analizar de manera conjunta las cuestionadas Resoluciones Epret 563 y 475 en su legalidad, incidencia y racionalidad.

Gritos del silencio

Ese silencio. No se oye nada, salvo los cascos de unos burros escuálidos sobre el asfalto, las ruedas de un carro, nada, salvo los pájaros que trinan a coro, el rugir de las olas que llega desde el mar. De un momento al otro, todos esos sonidos han vuelto a existir. Todos esos matices que sólo se escuchan cuando hay silencio: a la mañana, el suave rasguño de la escoba que barre las veredas agrietadas, como si barrer de algo sirviera contra la destrucción; a la noche, el repiqueteo metálico de las persianas que se cierran para proteger las mínimas mercaderías en las vidrieras de los pocos negocios que quedan en pie; luego, el crepitar del fuego que se come la funda plástica de los cables eléctricos hasta dejar a la vista el hilo de cobre que los chicos, apenas enfriado, llevan al mercado porque es lo único que queda entre los escombros que todavía tiene algún valor.

En ese silencio vuelven a oír. Es en ese silencio cuando se oye la variedad acústica que es la vida. Y sin embargo es como si recién ahora, que todo pasó, escucharan el estruendo ensordecedor de la guerra: las bombas F 16, las granadas, las explosiones. Es como si la conciencia estuviera atrasada con respecto a la realidad. Durante la guerra estuvieron ocupados en sobrevivir; ahora que la guerra pasó, recién parecen darse cuenta de lo que atravesaron. Recién ahora se dan cuenta de lo que sufrieron. Como cuando a uno se le congelan los pies y recién cuando los pone en agua caliente siente algo, dolor.

Más allá de Gaza, las delegaciones internacionales negocian sobre el futuro de Medio Oriente, sobre las fronteras, sobre las próximas elecciones, sobre la seguridad de Israel y la libertad de los palestinos. Acá, en Gaza, todavía no llegaron al presente. Todo está como atrasado: los sentimientos y la reflexión sobre la guerra.

¿Para qué fue esta guerra? Sólo ahora que pasó uno puede buscar entre las ruinas y en las historias de los sobrevivientes qué significó esta guerra, quién ganó, en quién hicieron blanco, quién se vio debilitado. Para reconstruir lo que pasó y reconocer las consecuencias no es cuestión de revisar los motivos declarados, sino que hay que ir juntando los fragmentos de un mosaico hecho de encuentros y de experiencias.

“Quemamos nuestros muebles”
Nadie llora. Nadie se queja. Están sentados, en silencio, inmóviles, sobre los escombros de sus casas en Beit Lahia, sin hacer nada. No levantan las manos al cielo, no imploran, no rezan plegarias llenas de ira. Sólo están sentados y miran anonadados lo que dejó la tempestad de violencia que se desató sobre sus vidas. Están sentados entre bloques de hormigón gris, entre colchones hechos pedazos, tirantes de acero retorcido, jirones de ropa carbonizada, los restos de lo que hasta hace poco fue una casa. Y cuando uno se acerca, se ponen a hablar. Sin que medien preguntas. Sin explicaciones. A borbotones. “Antes estábamos encerrados, aislados de todo –dice Ahlam Mezher, 44–, pero por lo menos teníamos un techo sobre la cabeza. Ahora quemamos nuestros propios muebles para hacernos un té.” Está sentada entre hojas de lechuga marchitas y azulejos hechos añicos. No queda ni una sola casa en pie en 200 metros a la redonda: un mar de devastación por el que deambulan, como en cámara lenta y sin orientación, un par de personas en busca de cualquier cosa reciclable o al menos, de algo para hacer, de algo que dé la sensación de que queda algo por hacer.

“Nadie ganó esta guerra –dice Ahlam, y aprieta más fuerte a su bebé contra el pecho–, ni Israel, ni Hamas. Nadie consiguió nada con esta guerra. Nosotros, los civiles, lo perdimos todo. Todo.” Y abre los brazos para abarcar lo inconmensurable de la pérdida. “Todo.”

Ante el barrio de Al-Tuffah, situado en una colina, se extiende un paisaje lunar y polvoriento de cráteres inmensos. Al Tuffah era considerado uno de los enclaves de Hamas, lo que quizás explique que de incontables edificios sólo hayan quedado escombros. Los hermanos Nassar (31) y Moni (32) están sentados tomando té delante de la mezquita, junto al rescoldo de un pequeño fuego; son partidarios de Al Fatah. La plantación de olivos y naranjos en la que trabajaron durante diez años está totalmente arruinada. Una horda de perros callejeros corretea sin rumbo entre los naranjos quemados y los olivos cuyas raíces están al aire, sacadas de cuajo; los perros parecen haber perdido el sentido de la orientación, como si no les funcionara el olfato. Cada vez que habla, Moin mira a su alrededor como un animalito asustado, por miedo a que lo espíen. “¿Cómo puede ser que Hamas crea que ganó la guerra? –pregunta Moin–, ¿si nosotros lo perdimos todo?” “Nosotros” quiere decir la población civil. “¿Y cómo puede ser que Israel crea que con la guerra está dando una lección?” Camina por el campo en el que antes crecían sus frutales. “¿Qué clase de lección puede ser si dejaron esto?” Con una larga rama apunta a un cascote marrón oscuro, casi negro, en la tierra arcillosa; al presionar la masa pegajosa, queda a la vista un núcleo anaranjado que, a mayor presión, se transforma en polvo. Todo el campo está sembrado de esos cascotes. Ya no son inflamables, como prueba Moin golpeándolos con la rama; de sólo ver cómo los chicos que nos siguen al pie pegan un salto para alejarse queda en claro cuál era el efecto de los restos las bombas cuando todavía no estaban tan húmedas.

¿Bombas de fósforo? Los médicos de la división Dermatología del hospital Shifa de Gaza no están ciento por ciento seguros. Tampoco saben si Samia, la adolescente de dieciséis años a la que le están tratando las dos piernas quemadas, es una integrante de Hamas. No es probable que lo sea, por más que venga de Dshabalia, una localidad notoria por los cohetes que se lanzaban desde allí hacia Israel. Lo que sí saben los médicos es que las quemaduras han llegado a capas más profundas de la piel de lo que hayan visto nunca antes. Según dicen, Samia está mucho mejor desde que llegó al hospital: por lo menos las pantorrillas ya no están negras. Dos enfermeras le sostienen las piernas para ir retirando los vendajes de gasa y algodón, totalmente impregnados de líquidos corporales. A veces quedan pegadas tiras de piel, pero al menos lo que asoma abajo es de color rojo. Lo consideran un éxito. Dejan abierta la puerta que da al pasillo. Afuera pasan carritos con el almuerzo, un guiso de verduras y algo de ensalada; unos médicos amables, sin barbijo, invitan a pasar a la sala de terapia, como si ver los cuerpos con las tripas abiertas fuera el menor de los precios que le toca pagar a quien no pudo hacer nada por impedir esta guerra.

Después de un rato, le dan un sedante a la adolescente con su pulóver que dice “Love” y su gorro de básquet; aun así, se agita cada vez que le tocan las piernas que están en carne viva. El 10 de enero, su madre y ella se habían ido a dormir, dejando abiertas las ventanas por miedo a que la onda expansiva de las bombas rompiera los vidrios. Sea lo que fuere lo que contenían las bombas israelíes, logró entrar sin ningún obstáculo en la casa de Samia.

Pura carnicería
“Lo que hacemos acá no es medicina”, dice el Dr. Abu Hashish en fluido alemán, “es pura carnicería”. Abu Hashish es jefe de Traumatología y Ortopedia, el pabellón que viene después del de Dermatología. Está sentado en un sillón con su delantal verde y se frota los ojos como si no pudiera creer cómo él, que estudió en la clínica Charité en Berlín y se especializó en el hospital de la ciudad de Buch, terminó en el medio de esta locura. “Hicieron la guerra como contra un ejército –dice–, pero nosotros no tenemos ejército...” Se queda pensando. “Es más, en realidad el ejército israelí es el nuestro. Legalmente estamos bajo control israelí.” Es una broma, o intenta serlo, sobre el mundo paradójico en el que le tocó vivir.

¿Cuántas amputaciones le tocó hacer? “La mayoría llegaba sin piernas, sin músculos. No quedaba nada que amputar.” Abu Hashish tuvo que enterarse de que en Gaza hubo otras víctimas, doblemente en riesgo, porque en esta guerra hubo varios frentes: uno, determinado por el ejército israelí, y otro, el que Hamas abrió contra sus propios enemigos. No dice quiénes fueron esas dobles víctimas, pero cuando uno las encuentra y se animan a hablar, queda en claro el grado de radicalización de Hamas durante la guerra: son los partidarios de Al Fatah, los supuestos o verdaderos críticos de Hamas, los supuestos o verdaderos homosexuales, todos aquellos en los que la gente de Hamas descargaba su frustración por la impotencia ante los ataques israelíes. Corren historias sobre disparos en las piernas, resultado de la boca de la Kalashnikov puesta en el hueco de la rodilla flexionada de la víctima.

Abu Hashsih atendió a ciertas víctimas de manera oficial, en la clínica; a las restantes, de manera menos oficial, en su consultorio privado. Ahí llegaban los hombres jóvenes con sus traumatismos, sus contusiones y sus heridas de bala en las piernas. “No necesitaban decirnos de dónde venían esas heridas –dice Hashish–, si hubieran sido de los israelíes no habría quedado nada de las piernas.”

“Palestina no existe más”
El chico sin nombre está sentado en diagonal en el sofá, con el brazo cruzado sobre la panza porque le sigue doliendo. Hace dos semanas, quince enmascarados de Hamas lo sacaron a la noche de su casa y se lo llevaron a una plaza. No lo interrogaron, no le preguntaron nada. Lo acusaron de haber criticado a Hamas en un chat room, se pusieron a golpearlo con unos caños, en los hombros, en el vientre, y al final se le sentaron sobre las piernas, como si fuera un animal al que hay que inmovilizar para marcarlo a fuego, y con un tornillo fijado a un caño le hicieron un agujero en la pierna. Se sube el jean con cuidado para mostrar la marca de la herida. Nadie sabrá decir si esas marcas son señales de la fuerza o de la debilidad de Hamas. Tampoco si la agresividad de Hamas es signo de su autoestima o de su inseguridad. “Esto se lo hicieron también a todos los que conozco”, dice el chico cuyo nombre no quiere que sea mencionado. Conoce a 21 jóvenes a los que maltrataron de la misma manera. “Dos de ellos se escaparon, hoy, a través de la frontera”, y se frota el brazo que sigue hinchado, “tengo miedo todo el tiempo”.

Acaso la guerra ya haya pasado, en Gaza, pero no han terminado ni la violencia ni el miedo. “Nadie ganó esta guerra, sólo hay perdedores –dice el chico, y agrega–, nadie puede confiar en nadie.” Y a modo de prueba, les pide a las visitas que se vayan una después de la otra del lugar de la cita para que ningún espía lo pueda denunciar. Acaso la guerra haya pasado, en Gaza, pero no queda ningún espacio, en ningún lado, que dé lugar a esperar la paz. “No hay más palestinos, Palestina no existe más –dice uno que no quiere ser nombrado–, sólo quedan Al Fatah y Hamas, Gaza y Cisjordania.” Esta guerra no la ganó nadie, esta guerra la perdieron los civiles, y pareciera ser que, además de todo, también perdieron el sueño de un Estado propio.

* Periodista y filósofa alemana. Cubrió para Der Spiegel crisis como Kosovo, Afganistán, Pakistán, Irak, Colombia y Líbano. Su libro Sobre la guerra. Cartas a los amigos fue “Libro político del año” de la Fundación Friedrich Ebert, mereció el premio Estímulo de la Fundación Ernst Bloch y fue publicado en los EE.UU. por Princeton University Press. Su última publicación, “Violencia silenciosa”, recibió el premio Theodor Wolff. Actualmente escribe para el semanario Die Zeit.

Un laboratorio francés intenta patentar conocimientos y saberes ancestrales

El laboratorio francés Expanscience inició un trámite ante la Oficina Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) para patentar el uso cosmético de la quinua (Chenopodium quinoa) o arroz del Perú, "una planta originaria de las orillas del lago Titicaca, cuyo empleo está ampliamente difundido en sus diversas variedades y genotipos, y no solo en el Perú"; así lo denunció el investigador peruano Ángel Mujica, informaron hoy medios locales.
El investigador de la Universidad Nacional del Altiplano de la región de Puno dijo que los expertos de esta empresa francesa "han concentrado los ácidos grasos del grano (de quinua) y, con eso, están preparando un producto cosmético para uso humano".
Por su parte, quien se presenta como “inventor” en la solicitud de patentes FR 2910815 (A1) ante la oficina de patentes francesa y la WO 200/080974 A1 ante la Oficina Mundial de Propiedad Intelectual es el Doctor Philippe Msika director del centro de Investigación y desarrollo del mencionado laboratorio galo.
La quinua es de dominio público en el Altiplano peruano y boliviano existiendo conocimientos y saberes ancestrales sobre su utilización y sus más de tres mil parientes silvestres para fines alimenticios, curativos, terapéuticos y cosméticos.
Mujica ha investigado las propiedades de este cereal durante tres décadas y advirtió que si la empresa Expanscience obtiene la patente, cualquiera que quiera usar la quinua con fines cosméticos tendría que pagar una regalía al laboratorio francés. En 1994, un grupo de investigadores de la Universidad de Colorado (EE.UU.) obtuvo una patente sobre las plantas masculinas estériles de una variedad corriente de quinua en Bolivia, pero, tras las protestas de los agricultores bolivianos, el centro de estudio renunció a la patente cuatro años después.

viernes 6 de febrero de 2009

Donaciones, redondeo y responsabilidad social empresaria.

Por Silvana Racchella (1)

Quienes concurrimos a los Supermercados (2) nos encontramos con que al momento de abonar en Caja la empleada nos pregunta amablemente si queremos donar los centavos que faltan hacia un redondeo (para arriba), que generalmente oscila entre los 0,05 a 0,15 centavos, (y llegan hasta los 0,25 o más, a voluntad del cliente). Según nos “informan”, la finalidad es colaborar con una Institución que así lo necesita. En más, podemos ver la publicidad que los Supermercados efectúan de tal benéfico acto, insinuando a los clientes a donar los centavos de vuelto, mediante carteles colocados en las mismas cajas, en sus publicidades en medios gráficos, en sus páginas web (3), a través de logos como: “tu vuelto ayuda”, “ayudá con tu vuelto”, “tu vuelto vuelve”.
Hasta aquí todo muy lindo, un simple intercambio de preguntas y respuestas enmarcados en un trato gentil y con finalidad humanitaria; pero analicemos estas acción desde el punto de vista jurídico - particularmente en vista al derecho del consumidor – para considerar si aquél acto se da (o no) en la realidad tal como se representa en nuestra mente y es nuestra voluntad, y con la transparencia que amerita, porque a más que nos parezca una cifra inofensiva a nuestro patrimonio, en su conjunto, se torna una suma más que considerable.
En un hipotético caso: Si calculamos que por una caja de las grandes cadenas de supermercados pasa un promedio de 15 clientes por hora, multiplicado por 25 cajas de una sola sucursal, por 12 horas en que la misma está abierta al público, con un supuesto de donación de $ 0,10 centavos por compra, nos da un total diario de $ 450 por local.
En la página web de un conocido supermercado (4) ingresando al vínculo que obra en el margen izquierdo distinguido como: “con la comunidad”, aparece en primer lugar esta práctica, bajo el lema: “TU VUELTO VUELVE: La solidaridad te sigue convocando!”.A su vez, allí hay dos link a los que se puede acceder: uno indica las instituciones beneficiadas, detalladas por ciudad (4bis); y el otro, trata de un archivo con la recaudación final de la edición (5). Quién puede asegurar si la totalidad de las sumas percibidas (auditadas por la propia gestión contable de la empresa) son las que en definitiva se derivan o ingresan a la institución propagandeada como beneficiaria?.
Podría eventualmente suceder que alguna entidad recaude $ 450, como en la hipótesis anterior, y done menos. Vaya uno a saber, porque esa información no se da a publicidad. Tampoco se informa en todos los casos de qué manera llega esa donación: si lo es en dinero o en bienes, y en este supuesto, cuáles son y a cuánto asciende el costo de compra de los mismos.
Quienes decidimos donar nuestro vuelto en la caja de un Supermercado lo hacemos con la convicción de que estamos aportando la totalidad de ese dinero directamente a la “Institución propagandeada como beneficiaria” (6). Sin embargo, el proceso con que se logra el único fin que deseamos los consumidores - donantes (que es ni más ni menos que altruista) genera importantes dudas en cuanto al modo y a las partes intervinientes, aspectos que noto desvirtuados desde el mismo momento en que decimos que “sí” a la pregunta de la cajera/o.
¿Es la institución propagandeada como beneficiaria la única favorecida del sistema?
Veamos cuántos temas que parecen sutiles, pero son relevantes, entrelaza entre sí este sencillo acto que efectuamos en una caja de Supermercado. Así, se comienza con una publicidad (que resultará veraz o engañosa según se aclare o no que las donaciones parten de los clientes), dirigida a los consumidores, los que - sugeridos - efectúan una donación voluntaria, hacia un redondeo, mejorando sensiblemente la responsabilidad social de la empresa.
Sucede que hoy en día la casi totalidad de las empresas que actúan en nuestro país, obligadas por las reglas de la competencia, han desplegado políticas que le permitan desarrollar actividades de tipo solidario, particularmente enfocadas hacia la sociedad y el medio ambiente.
Estas acciones otorgan a las empresas un mayor status ante sus pares, ser puntuada y categorizada a niveles más altos, premiada y priorizada ante los “stake holders”, que son los grupos de interés directos de la empresa (proveedores, clientes, sociedad).
Esto se cataloga como RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA (RSE), al punto tal que se conformó en Argentina, un Instituto de Responsabilidad Social Empresaria (7).
Y las campañas de donación son, para los supermercados, una típica acción de RSE.
Es decir, que cada uno de nosotros, los consumidores, los que pasamos por la caja y antes de abonar, donamos algunos centavos de nuestro patrimonio, estamos contribuyendo a mejorar el currículum y la imagen pública de la empresa que así obtiene una publicidad positiva frente a la sociedad.
Llegará a la institución propagandeada como beneficiaria una donación (aunque no tenemos certeza de si es por el total ingresado a las arcas del comercio).
Pero más allá del eventual beneficio que recibe la entidad beneficiaria posiblemente exista otro beneficiado en todo este proceso: EL SUPERMERCADO:
1) Porque optimiza las acciones de Responsabilidad Social Empresaria;
2) Porque – eventualmente - quien aparecería como donante frente a la institución propagandeada como beneficiaria es el propio supermercado, quien puede utilizar ese comprobante de donación para deducirlo de sus impuestos porque las donaciones están exentas de ellos. Continuando con nuestro hipotético caso: Si en 12 horas en que un Supermercados de las grandes cadenas está abierto y si, por sus 25 cajas, pasan un promedio de 15 clientes por hora y que éstos dejan una ganancia neta aproximada de $ 100 cada uno, lo que da un total de $ 37.500 diarios, el Súper debería pagar, sobre dicho monto de ganancia neta, un 35% del impuesto a las ganancias, es decir $ 13.125. Pero si a aquélla ganancia neta sujeta a impuesto, le restamos los $ 450 de donaciones, se reduce a $ 12.967,50 el impuesto a las ganancias a abonar por la empresa por día. Convengamos en que hay otras deducciones y que estos números son sólo un ejemplo práctico.
Si esto en la realidad es así, se configuraría un enriquecimiento del patrimonio de la empresa en desmedro del patrimonio del consumidor-donante. Pensemos en que alguien debe figurar como comprador de los bienes que se donan, si ese es el caso. Por ejemplo, en la página de Internet de “Supermercados Coto” se publicita la campaña de donación para la compra de elementos indispensables para quirófanos y unidades de cuidados intensivos y transplantes para la Fundación Favaloro. Si esa compra la hace el Supermercados, si la factura figura a su nombre, éste la deducirá como compra para donación, con los beneficios impositivos explicados.
Es decir, que NUESTRO DINERO es operado por LA EMPRESA, quien unilateralmente se convierte en agente recaudador de dinero; no especifica en nuestro ticket de compra que se trata de “donación” y no de redondeo; y se “autocontrola” para que el importe total de la donación se compense con cada centavo que separó a tal fin. No sabemos en concreto quien, sino, controla estas entradas y salidas de importante dinero.
3) con estas prácticas la empresa logra solucionar el problema sobre el rendondeo (hacia abajo) a favor del consumidor, cuando no se tiene las monedas de centavos de vuelto, en base a la Ley 25954 (8).
Donar es voluntario y podemos hacerlo de muchas maneras a todas las instituciones que queramos, pero pedir el vuelto no lo es.
Convengamos con el lector que, si en lugar de ser interrogados por el empleado de la caja, existiera una urna a un costado donde quien pasa lee la publicidad y, si quiere, coloca allí sus monedas de vuelto, sin preguntas de nadie de por medio, todos donarían cada vez que pasaran por allí?. A veces sí, a veces no. Otros nunca. ¿No se siente el lector casi “obligado” por las circunstancias? ¿No se ve compelido hasta por el hecho de que hay más público escuchando la respuesta que UD le dará a la cajera? ¿Siempre respondería afirmativamente si la pregunta se le hacen en privado que frente a todos los demás que están esperando pasar por la misma caja?
Muchas dudas. Cosas que no se dan a publicidad. Una eventual sustitución de la parte donante (en caso de que figure el Supermercados como donante cuando no lo es), desnaturalizaría la figura jurídica y la buena fe de los consumidores y por eso la referencia de que: el fin NO justifica los medios.
La realidad es que hay una sola parte donante conformada por muchas personas: los consumidores; y para éstos, en su voluntad existe una sola parte beneficiaria: la Instiaparecería como donante es el Supermercado y ella misma como beneficiaria. También frente a la AFIPtución propagandeada. Si lo miramos desde la óptica de la Institución, frente a ésta .
En conclusión, cuando la comunidad, cuando UD lector quiso donar, lo hizo y puede seguir haciendo participando directamente con la institución que UD desee. ¿No le parece más claro esa modalidad?.
Una donación de este tipo (9) que sólo debiera tener dos partes: donante y beneficiario o donatario, con un intermediario poco claro, se convierte en una especie de “donación múltiple” (10), o “donación aparente” (11), porque no están bien definidas las partes, se entremezclan dependiendo del lugar desde donde se mire la relación y la publicidad engaña por omisión de información esencial.
Por último las palabras de mi colega, Director de este Suplemento, Flavio Lowenrosen, quien comentaba que “entre otras cuestiones no es más que la eterna lucha entre la verdad y la mentira, entre la publicidad legitima y la engañosa, y como si fuese una pelea entre Tyson y un enclenque, todos saben quien gana...”.









(1) E-mail: silvana_racchella@yahoo.com.ar . Abogada. UNL. Posgrado en Derecho de la Alta Tecnología (UCA). Docente del "Taller-Práctico de Informática" (UCSE).

(2) Me refiero a las grandes cadenas nacionales e internacionales de supermercados.

(3) Por ejemplo ver: http://www.laanonima.com.ar/ ; http://www.coto.com.ar/.

(4) http://www.laanonima.com.ar/

(4bis) En el ejemplo dado, es la Tercer Edición de la Campaña.

(5) En el ejemplo dado, es la Tercer Edición de la Campaña.

(6) Insisto con dicha expresión porque - en nuestro análisis – no sería la única beneficiada con el sistema, aunque sí, la propagandeada como tal.

(7) http://www.iarse.org/

(8) Que comenzó a regir el 03/12/2004, y cuyo artículo 1º incorpora como art. 9º bis a la Ley Nº 22802 de Lealtad Comercial, lo siguiente: “En todos aquellos casos en los que surgieran del monto total a pagar diferencias menores a cinco (5) centavos y fuera imposible la devolución del vuelto correspondiente, la diferencia será siempre a favor del consumidor”. Sobre los alcances de esta ley, ver artículo de Flavio Lowenrosen publicado en este mismo suplemento on line . Cita: elDial.com - DC6CD.

(9) Que el Código Civil enmarca dentro de las “donaciones manuales”. Art. 1815/1816.

(10) Expresiones de la autora.

(11) Expresiones de la autora.