lunes 30 de noviembre de 2009

Amnistía Internacional denuncia una nueva amenaza de desalojo a una comunidad indígena que pone en peligro a 40 familias en la provincia de Tucumán.


27 de noviembre de 2009.- Amnistía Internacional expresa su preocupación por la nueva
amenaza de desalojo que enfrentan 40 familias de la comunidad indígena de Quilmes en Colalao del Valle, provincia de Tucumán, si prospera una orden judicial para que abandonen sus tierras ancestrales.

El 17 de septiembre, las familias habían sido desalojadas de sus tierras por más de 60 efectivos policiales. La comunidad indígena denunció que durante el operativo policial para proceder al desalojo fueron destruidas sus casas, tuvieron que instalarse temporalmente al costado de la carretera y regresaron a sus tierras tradicionales a la semana siguiente tras retirarse la presencia policial de la zona. Sin embargo, se ha emitido una nueva orden judicial en su contra, motivo por el cual la comunidad podría ser desalojada nuevamente.

Amnistía Internacional lamenta que intereses económicos para explotar los recursos naturales de las tierras se antepongan a los derechos de las comunidades indígenas para mantener sus tierras ancestrales. La organización hace un llamado al Estado argentino en su conjunto para que no ignore el derecho de los pueblos indígenas a la propiedad comunitaria de la tierra tal y como lo establece la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos indígenas y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, del que la Argentina es Estado parte.

"Es crucial que de una vez por todas las autoridades argentinas se tomen en serio sus obligaciones para poner fin a la discriminación y a las persistentes violaciones de derechos humanos contra las comunidades indígenas y garanticen que puedan vivir en sus tierras ancestrales sin temor a sufrir ataques o intimidaciones", señaló Rafael Barca, director ejecutivo de Amnistía Internacional en la Argentina.

Además, la Ley de Emergencia 26.160 aprobada por el Congreso de la Nación en noviembre de 2006 prohíbe desalojar a la población indígena de sus tierras por un periodo de cuatro años, mientras se revisa y se registra la propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas del país. Debido a la falta de avances para cumplir con esta normativa y tras la presión ejercida por organizaciones no gubernamentales y comunidades indígenas, el mismo parlamento aprobó recientemente una prórroga de los plazos dispuestos por la ley hasta el 23 de noviembre de 2013.

"Este nuevo caso en Colalao del Valle demuestra que a pesar de la existencia de la ley, las órdenes de desalojos siguen expidiéndose", advirtió Barca.

La violación de los derechos humanos de los pueblos indígenas en la Argentina no es un tema menor. El pasado 12 de octubre, también en la provincia de Tucumán, el líder de la comunidad indígena de los Chuschagasta, Javier Chocobar, de 68 años, fue asesinado y otras tres personas resultaron heridas de bala. Tres hombres están siendo investigados por su relación con esta muerte, dos de los cuales se encuentran en prisión preventiva. Por otra parte, el Instituto Nacional de Asuntos indígenas (INAI), ha manifestado su intención de ser parte acusadora en el proceso.

viernes 27 de noviembre de 2009

La ganga

Este vídeo es del 2007, pero aun hoy tiene plena vigencia, lo peor es que no cambio nada... Por favor pasen revista a este pequeño (si se le puede denominar) documental.

El Gobierno provincial admitió su preocupación ante la presunta contaminación del agua potable en la zona de Alpachiri (a 13 kilómetros de Concepción) por parte de la empresa de capitales canadienses. El alerta se agravó al descubrirse la presencia del mineral malaquita en las muestras de suelo tomadas la semana pasada. El otro temor surgió por los varios casos de leucemia y problemas inmunológicos que se detectaron en la población.




Fuente: www.concienciasolidaria.com.ar

jueves 5 de noviembre de 2009

Murió Félix Luna

El historiador Félix Luna, quien murió hoy a los 84 años víctima de una grave enfermedad, fue uno de los artífices de un modo distinto de entender la historia, ya que sin dejar el rigor académico acercó a la gente la vida y obra de los forjadores de la patria y desmenuzó hechos trascendentales a través de ensayos, novelas e incluso como letrista de canciones.

"Desde hace mucho tiempo vengo ejerciendo una historia de tipo narrativo que no se compadece con números, estadísticas y sociología, una historia volcada más a lo político y mostrada a través de los personajes más representativos, como los caudillos, (Julio Argentino) Roca, Hipólito Yrigoyen, Alvear y (Juan Domingo) Perón, por ejemplo", subrayó hace un tiempo en una entrevista con Télam.

Nacido en Buenos Aires en 1925, de familia riojana, Luna fue uno de los más prolíficos historiadores argentinos; escribió numerosas obras de historia, ensayo, ficción, entre ellas "Yrigoyen" (1954), "Alvear" (1955), "Diálogos con Frondizi" (1962), "El 45" (1968), "Ortiz" (1978), y "Golpes militares y salidas electorales" (1980).

Se destacan también otros libros de historia como "La comunidad organizada" (1985), "Soy Roca" (1989) e "Historia integral de los argentinos" (1994-98).

Fue fundador y director de la revista Todo es Historia publicada sin interrupciones desde 1967 y que ha influido decisivamente en la construcción de la historia argentina.

También condujo varios programas radiales y televisivos relacionados con la difusión de la historia, así como colaboró en diarios de la ciudad de Buenos Aires y el interior del país.

La idea de una Argentina con un pasado glorioso y un auspicioso porvenir que ha atravesado generaciones y está profundamente arraigada en el imaginario colectivo, era según Luna, consecuencia "del formidable salto" experimentado en el país entre 1880 y 1910.

"La Argentina se convirtió en un espejo de la civilización europea en América: gran clase media, educación de excelencia, transporte, comunicaciones. Fue uno de los cuatro o cinco países más grandes del mundo. Muchos intelectuales así lo pensaron, así lo dijeron y fueron creando la sensación de que así ocurriría", señaló en más de una oportunidad.

A su juicio entre los factores que impidieron "una evolución mayor de la Argentina" siempre recalcó la caída de Hipólito Yrigoyen: "El 6 de septiembre de 1930, el quiebre de la constitucionalidad, el fraude y el descreimiento en la democracia sembraron las bases para lo que vendría después".

"Además, hubo un equivocada idea difundida por las oligarquías de la década del treinta de que la solución del país era reforzar los vínculos con Gran Bretaña -potencia ya en declinación- y que significaba el carbón y el ferrocarril frente a la nafta y al camión", puntualizó en una entrevista.

De reconocida afiliación radical, fue la de Arturo Frondizi la figura política que más lo cautivó a lo largo de su trayectoria: "Me parece que reunió de un modo casi milagroso al estudioso y al intelectual con un hombre informado, que estaba al tanto de lo que pasaba políticamente en el país y dentro de su propio partido", analizó.

El historiador, que entre otros cargos fue secretario de Cultura de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires (1986-1989), Comendador de la orden del Mérito de Francia (1988); Orden del Sol de Perú (1990); Orden de Cruzeiro do Sul de la Embajada de Brasil (1998); Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (1996); Orden de Bernardo O`Higgins, Chile (2000); Doctor Honoris Causa (Universidad de Belgrano; 2003).

En colaboración con Ariel Ramírez escribió las letras de las obras la Misa Criolla (1963); Los Caudillos (1966); Mujeres argentinas (1968) y Cantata Sudamericana (1971). Y fue profesor de historia en la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad del Salvador y en la de Belgrano.

Entre los numerosos premios que recibió a lo largo de su trayectoria figuran el Premio Konex de Historia y Folklore (1985); Premio Consagración Nacional correspondiente a 1990 otorgado por la Secretaría de Cultura de la Nación (1992); Premio de la Asociación de Distribuidores de Diarios y revistas, rubro Letras (1994) y, Premio Konex por el rubro biografías históricas (1994).

Como académico fue Miembro de Número de la Academia Nacional de la Historia (1992); y de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas (1998); Miembro de Número de la Academia Nacional de Periodismo (2000).

lunes 2 de noviembre de 2009

La Federal investiga la conexión entre mapuches y ETA

“Es un tema de seguridad nacional”, admitió un vocero de la Unidad Antiterrorismo de la Policía. Los líderes de las comunidades señalan que se trata de una campaña de difamación impulsada por estancieros, políticos y corporaciones.

La organización Askapena es una ONG internacional compuesta por ciudadanos del país y de la diáspora vasca. Sus integrantes son maestros, estudiantes y trabajadores que en sus vacaciones viajan a diferentes puntos del planeta para conocer realidades distintas. Los mueve la necesidad de acercarse a pueblos de todo el mundo que sufren alguna forma de opresión. Desde hace tres años visitan a los mapuches del sur de la Argentina, con quienes han establecido un vínculo fraternal, de intercambio cultural, político y social.

El ocho de agosto pasado, cinco militantes de Askapena participaron junto a un grupo de mapuches de un acto político que se llevó a cabo en la ciudad de Trelew en repudio de un caso de presunta represión policial contra comunidades originarias. Los vascos hablaron durante el encuentro acerca de la búsqueda de autonomía en el norte de España y todo transcurrió con normalidad, entre gritos de justicia, proclamas de libertad y bajo un cúmulo de nubes que presagiaban tempestades. Al finalizar el acto, mapuches y vascos se subieron a un micro alquilado y emprendieron viaje a la ciudad de Esquel. Pero, a poco de salir, cuando el colectivo se adentraba en la meseta yerma, un grupo de efectivos de la Policía Federal los interceptó. “Detuvieron el micro –cuenta Moira Millán, la líder campesina mapuche que encabezó el acto– y solicitaron documentos, en particular los pasaportes de los tres compañeros europeos. Nos obligaron a descender del micro. Pero nos negamos. Llamamos a un abogado, que envió a un colega rápidamente y pudimos seguir”.

Al llegar a Esquel, sobre la ruta de entrada, un camino que serpentea mientras desciende hacia un valle de colores ocres, la policía provincial y la Gendarmería volvieron a frenar al micro. Pero esta vez todo fue más evidente: los efectivos querían saber, con especial énfasis, quiénes eran los extranjeros. “Nos permitieron continuar –recuerda Millán–, pero cuando llegamos a destino nos encontramos con cuatro hombres de civil apostados frente a mi casa, arriba de un auto gris. Eran las cuatro de la madrugada y llovía torrencialmente: ese auto estuvo frente a mi casa en diferentes momentos, durante dos días. Mientras los vascos estuvieron de visita”.

Los vascos continuaron viaje, pero a Millán la vigilaron varios días más. El viernes 16 de octubre, luego de participar en actos públicos en Buenos Aires por el 11 de Octubre –para los pueblos originarios, el último día de libertad–, llegó a la terminal de micros de Retiro junto a otra compañera integrante de una organización social. Entonces se percató de que las estaban observando nuevamente. “Un sujeto nos siguió todo el tiempo. Cuando creíamos que había desaparecido, volvimos a encontrarnos con él en la misma dársena en la que iba abordar mi micro. El hombre subió al mismo micro que yo y descendió en Liniers, primera parada del recorrido. Apenas llegué a San Carlos de Bariloche, volvió a suceder lo mismo. Otro sujeto me empezó seguir hasta que me bajé en la terminal de Esquel, la ciudad donde vivo”.

La anécdota de los vascos en el sur y los seguimientos a Moira Millán, confirmados a Crítica de la Argentina por un vocero de la Unidad Antiterrorismo de la Policía Federal y otro de la Gendarmería Nacional, grafican una situación incipiente en el sur del país. Hace rato que la Patagonia dejó de ser el reino de la quietud para convertirse en un territorio efervescente y sin calma. Mientras las comunidades mapuches de Neuquén, Río Negro y Chubut exigen que se les reconozca la ocupación ancestral de miles de hectáreas hoy en poder de terratenientes locales y foráneos -y también del Estado-, latifundistas, empresarios, medios de comunicación y políticos denuncian a viva voz que algo está por estallar. Elucubran la teoría del regreso de la Araucanía, bajo el pretexto rebatible de que los mapuches provienen de Chile, y alientan fantasmas de toda índole. El mayor de ellos es el que sugiere la presunta existencia de una alianza político-militar entre aborígenes y organizaciones separatistas de Europa y Centroamérica.

“Con el argumento de un intercambio de la lengua –explica un hombre de la Federal–, miembros de ETA, digamos cuadros políticos, trazaron vínculos con los mapuches del sur. La policía hizo tareas de inteligencia, claro, sobre todo porque ETA se acercó al conflicto en Chile. Es un tema de seguridad nacional. Pero no lo podemos hacer público porque sería, estratégicamente, un error”.

El empresario Carlos “Nuno” Sapag, hermano del gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, y gerente de una empresa minera, fue quien encarnó la denuncia más grave. El mes pasado, sin filtros, expresó públicamente que cuadros de ETA y de las FARC habían cruzado a la Argentina desde Chile para asesorar a los mapuches de su provincia en estrategias de guerrilla y recuperación de tierra. “Es necesario respaldar a los jueces y a las fuerzas de seguridad que muestran compromiso con su cargo”, destacó. “Sabemos que en la Novena Región hay gente escondida que pertenece a las FARC y a ETA y que se relaciona con algunos dirigentes mapuches para instalar la anarquía total en Neuquén”, agregó, apocalíptico. “Tienen armas y se financian con el narcotráfico”, continuó, y concluyó: “Sólo quieren aprovecharse para instaurar el terror”. Varias veces insistió con su pedido de mano dura.

Al cierre de esta edición, Sapag fue internado con un pico de presión, razón por la cual no pudo opinar para este artículo. Cuando se le preguntó a su vocero en qué se basó para formular las graves acusaciones contra el pueblo aborigen, su respuesta fue: “En informes del gobierno chileno, donde alertan que encontraron armas e instructivo de las FARC y además en versiones periodísticas. En la zona de Aluminé hay europeos con pelo rubio que participan de las tomas: no son gente mapuche”.

El cuadro de denuncias contra las comunidades originarias terminó de ilustrarse con la seguidilla de notas que publicó el diario La Nación –una de ellas firmada por el periodista Rolando Hanglin– con el título de “El regreso de la Araucanía”, apuntalando la teoría de que los mapuches “vinieron de Chile” y la idea de que los empresarios agropecuarios, terratenientes y hoteleros del sur están preocupados por el creciente número de recuperaciones de tierra que se llevaron adelante en los últimos años. En algo no se equivocan. Si en Chile el conflicto mapuche llegó a un punto álgido que suma comuneros muertos y represión por parte del aparato estatal, en la Argentina, las comunidades se han organizado para la resistencia. Muy a menudo, plantan la bandera del Puel Mapu sobre territorios recuperados y reclaman por reivindicaciones postergadas. El caso Benetton en Chubut opera como paradigma, pero hay muchas recuperaciones más a lo largo de la Patagonia. Sólo en Río Negro fueron recuperadas más de 170 mil hectáreas en los últimos años.

Chacho Liempe vive en El Bolsón, al sur de Río Negro. Es el titular del Consejo Asesor Indígenas, la organización política mapuche más grande de esa provincia. Reconoce que su pueblo está en movimiento. “Estamos mostrando que existimos y que buscamos nuevamente el espacio negado, el que nos corresponde como a cualquier ser humano –explica–. Cuando se cuenta la historia de la Campaña del Desierto, no se cuenta que aquí se practicó un exterminio y que los que lo ejecutaron fueron después los dueños de la tierra, los que amasaron sus fortunas con las costillas de nuestra gente. Sus descendientes, más algunos políticos y otras corporaciones, son los que ahora dicen falacias, esas barbaridades de que nosotros estamos con la guerrilla”.

“Pero cuando nuestro pueblo sale a reclamar tierra –continúa Liempe–, no sale con armas, sino con la ley, con elementos como el convenio 169 de Naciones Unidas, al que la Argentina adhiere, que reconoce la existencia de los pueblos antes de la existencia de la Nación”.

Liempe ahora le responde a Sapag. “Sus argumentos son pobres, pero, como tiene a los medios de comunicación para disparar, utiliza falacias como la de las FARC y ETA para distorsionar”.

La Policía Federal está detrás de la huella de células etarras en el sur, pero ¿realmente existe conexión entre mapuches y terroristas?

“La información de que el pueblo mapuche ha estado levantando grupos armados para realizar actos de carácter terroristas busca finalmente, según nuestra impresión, justificar todavía más la represión de la que es víctima, tanto en la Argentina como en Chile, y de esa forma quitarles a sus legítimas reivindicaciones la importancia pública que se merecen “, explica desde Chile Sergio Millamán, dirigente del Grupo de Trabajo Mapuche por Derechos Colectivos.

Moira Millán aventura: “Las fuerzas de seguridad temen que lo que ocurre en Chile suceda acá. El sabotaje a las corporaciones del lado chileno les mete miedo a las empresas del lado argentino y las hace pensar en si vale la pena seguir invirtiendo en esta zona. Entonces, la Argentina quiere mostrar un territorio seguro para la inversión. Patagonia tiene una unidad geográfica y todo lo que se produce en Chile se podría producir acá. En lugares como Chubut, se tiene una perspectiva muy radical de la lucha. Si se radicalizara la lucha en la Argentina, probablemente encontraríamos más apoyo del que tienen en Chile. De ahí la preocupación de la policía”.

–¿Pero existen vínculos como denuncian estos sectores con las FARC y ETA?

–No, lo que existe es un vínculo de solidaridad con los pueblos. Los zapatistas, los vascos han sido oprimidos como nosotros. Pero de ahí a que estemos haciendo una coordinación político-militar y que estemos financiados por el narcotráfico hay un largo trecho.

OPINIONES

Actitud irresponsable
Ramón Minieri (Autor de Ese ajeno sur)

Al investigar para escribir mi libro, aprendí cosas ausentes en mi manual escolar.

Una: la ilegitimidad de ciertos títulos de propiedad. A empresas como la TASLCo, el Estado argentino les regaló extensiones enormes, diez veces el máximo legal, mediante testaferros, en concesión para “instalar colonos”. No trajo ni uno.

Dos: las enormes ventajas que usufructuaron estas empresas. No oblaban derechos de exportación o importación, ni tasa a las ganancias hasta 1933. Hasta 1946 no les dieron un sueldo decente a los peones, ni un colchón.

Tres: no hubo un “desierto” al que se conquistó. Se expropiaron a sus pobladores 78 millones de ha y se las privatizó a favor de empresas británicas y especuladores argentinos. Las colonias y chacras nacieron a contrapelo de esa política. Los nativos fueron desalojados violentamente; hubo campos de concentración, entrega de mujeres y niños a familias de las ciudades. Los restos de esos grupos suministraron la peonada de las estancias. Y siguen aquí, echados de sus lugares, hasta hoy.

Cuatro: estas historias no cesaron. Una nueva conquista en los años treinta, a cargo del general Justo, amigo de los estancieros, desalojó la reserva Nahuelpan. Y sigue la lucha de las comunidades por recuperar sus lugares, es decir su vida.

Cinco: la constitución violenta de nuestro Estado se mantiene sobre ciertos mitos que nos imbuyeron: el de que toda fundación requiere víctimas, el de los eficaces administradores extranjeros, el del indio malo y peligroso.

Hoy tenemos la oportunidad de refundar nuestro Estado a partir del protagonismo de sus diversos pueblos, repatriando a sus desterrados, reparando crímenes históricos. En esta encrucijada, es irresponsable la actitud de algunos medios y algún “entendido” que invocan la represión sobre las comunidades. Si de algo hubiera servido la violencia, ya no habría más violencia.

La recuperaciones siempre fueron pacíficas
Fernando Kosovsky (Director de GAJAT)

Leí con preocupación la campaña de dudoso origen promovida mediante el diario La Nación que encuadra al reclamo territorial mapuche como “violento”. Ésta es fácilmente refutable con datos objetivos.

La Constitución Nacional reconoce a los indígenas derechos de propiedad comunitaria sobre las tierras que tradicionalmente ocupan (TOT): este hecho reviste tanto e incluso mayor valor legal que un título de propiedad. El Comité de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT (Obs. Indiv. Convenio 169, Perú, 2001) afirma que “la ocupación tradicional confiere derecho a la tierra en virtud del Convenio, independientemente de que tal derecho se hubiera reconocido o no”, entendiendo a éstas como “las tierras que han llegado a constituir parte de su medio de vida”. La Corte Interamericana de Derechos Humanos viene consolidando esta interpretación y en el caso del Pueblo Saramaka vs. Surinam (28-11-2007) incluyó en sus fundamentos a la Declaración de la ONU sobre Pueblos Indígenas (AG/2007) ordenando al Estado restituir tierras y recursos que a los que hayan tenido acceso los indígenas.

Estos avances se están incorporando en la jurisprudencia por aplicación de la doctrina de la Corte Suprema en el caso “Giroldi” y las versiones sobre la opción del pueblo mapuche (o cualquier pueblo indígena) por una resolución violenta de su conflicto territorial son claramente malintencionadas, prescindiendo del derecho vigente de recuperar las tierras previsto en los tratados vigentes de derechos humanos y ya declarado reiteradamente por los tribunales internacionales antes citados.

Por ejemplo, el Consejo Asesor Indígena, representando a 11 comunidades mapuches, demandó a la provincia de Río Negro por no haberles reconocido sus TOT ni haber cumplido con el procedimiento de revisión vigente desde 1989 por ley 2287 (decr. reglam. 1693/90) ni entregarles otras aptas y suficientes para el desarrollo humano. Según la ley, en casos donde hay terceros ajenos a la comunidad despojada, además del despojo, la revisión determina si los terceros son inocentes o culpables. Los primeros deberán ser expropiados previa indemnización; los segundos, inmediatamente desalojados sin derecho a compensación alguna, ni siquiera por las mejoras introducidas. Siempre se restituyen las tierras al indígena justamente porque hay derecho a recuperar. Pero lo cierto es que hasta hoy, en ningún caso, el Co.DE.C.I. convocó la Comisión revisora.

Por último, volviendo al tema que nos convoca, interesa destacar que estas reafirmaciones y recuperaciones han sido pacíficas y públicas. Ninguno de los 40 procesos penales iniciados contra los miembros de comunidades indígenas que han reafirmado o recuperado sus derechos culminó en una condena. En las 12 causas por usurpación, en ningún caso se acreditó como modo comisivo el uso de “fuerza”, “clandestinidad” ni “violencia” previstos en el art. 181 del Código Penal, lo que desbarata lo central de la campaña de miedo impulsada en La Nación.

La sequía afecta al 90% del país

En algunas provincias no llueve desde hace 8 meses.
El problema se agrava en varias regiones por el intenso calor y los incendios.


Salvo el este de la provincia de Buenos Aires, de Entre Ríos y de Corrientes, Misiones, y un sector al oeste de Chubut, el resto del país sufre la falta de lluvias. Así lo indican los registros del Servicio Meteorológico Nacional y lo confirman los expertos. Juan Minetti, director del Laboratorio Climatológico Sudamericano, dijo que alrededor del 90% de la Argentina ya está sufriendo, con distinta intensidad, la sequía. La contracara es Chaco, donde ya hay al menos mil evacuados por la crecida del río Paraná.

Raúl Montenegro, Profesor de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba sabe de la inmensidad de la sequía y aclara: "Hay pocas precipitaciones y se están demorando las usuales para esta época, algo común en nuestros ambientes semiáridos. Pero ésto no es un castigo divino, sino una tragedia anunciada. Pensemos: los bosques nativos son cajas de ahorro porque almacenan agua para las épocas más secas. Pero como en el país se destruyeron casi todos los pastizales nativos y el 75% de los bosques, no tenemos resistencia ambiental. Además, en las ciudades y las industrias -especialmente la minera-aumentaron escandalosamente el consumo de agua. Así, en vez de cajas de ahorro tenemos máquinas de evaporar y gastar agua. El mismo país que no resiste la sequía tampoco resiste la inundación", explica.

Héctor Ciappesoni, director del SMN, señaló que los tres puntos de mayor gravedad son el norte de La Pampa, el sur de Buenos Aires y Córdoba, donde miles de familias están viviendo con temperaturas extremas y sin agua. Como si fuera poco, en Córdoba, al calor agobiante y a la sequía, se sumaron los incendios forestales. Anoche, en La Paz (a 15 km. de Merlo, San Luis), se reactivó otro foco. La situación también es crítica en el sur de Buenos Aires. El dique Paso de las Piedras, del que se provee de agua la ciudad de Bahía Blanca, está en su nivel mínimo histórico.

En Tucumán, hace casi siete meses que no llueve, mientras que en la última semana se vienen dando térmicas récord: el viernes la sensación térmica llegó a los 48°.

En San Luis, no llueve desde febrero. Las localidades de Merlo, Potrero de los Funes y La Toma son las más afectados. Anoche los incendios forestales seguían creciendo por lo que varias familias de La Punta se autoevacuaron.

La otra cara de la moneda está en Chaco: como no paró de llover en Misiones -desde el 6 de octubre cayeron 400 mm.-, la ribera del Paraná se vio afectada por la crecida del río. Se declaró la "emergencia hídrica" y muchos vecinos se autoevacuaron por temor a que los terraplenes que rodean a la capital no resistieran una crecida mayor. "Si se compara un lugar del país donde hubo desmonte y otro donde quedan bosques nativos, la sequía es menos grave donde todavía hay bosques que almacenan agua y retienen el suelo", dice Montenegro. "Cuando se desmonta con topadoras para expandir la agricultura y no dejan nada de bosque nativo pasan estas cosas. Tampoco hay bosques que contengan el agua, la prueba fue el alud y creciente en Tartagal. En Córdoba es peor: lo que no se lleva el hombre lo devoran los incendios".
Fuente : Conicet.gov.ar